Tres meses pasaron y la verdad es que me duele tener que aceptar una despedida tan humillante, esa mirada en tu rostro que me decía que esto se terminaba, que lo que querías era simplemente jugar, y que mis sentimientos no te importaban para nada.
¿Sabes que? No me duele verte. No me duele cruzarte haciendo tu vida. Me duele que pudimos tenerlo todo, pero lo perdimos.
Pero creo que es demasiado tarde. Tú estás bastante lejos de mí. Y no me refiero a la distancia en kilómetros, sino a la distancia emocional que ahora existe entre tú y yo. Siento que para ti ya soy como una extraña, por la que ya no sientes ni la más mínima empatía…

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