No sé que fue lo que cambio, no sé que fue lo que no supimos llevar, pero de repente, nos convertimos en unos perfectos desconocidos, 2 centímetros de distancia se sentían como 5 témpanos de hielo juntos.
Lo que más me duele es que ninguno de los dos fue capaz de decir nada, ninguno se atrevió a decir que solo nos faltaba un poquito más de tiempo, me duele en el alma ver cómo te alejas, como no volteas, me duele en el alma ver como no tengo el valor para pedirte que te quedes, que no te alejes, que no me dejes, me duele en lo más profundo de mi ser el darme cuenta que ya todo se rompió, que dejamos caer el vaso, que ya no hay nada que se pueda salvar.
Así como compartimos la misma luna, ahora cargaremos una misma soledad que por cobardes no pudimos superar.




