martes, 20 de diciembre de 2011

PARTE 6.


Seque mis lágrimas con la toalla donde me senté.  Arme un castillo fuera del hotel, en donde nadie me molestara o me viera, pero no sirvió. Debo dormir en paz. Mañana continuare con mi viaje.
Recorrí el hotel de punta a punta y no lo vi, no estaba ahí… Entre en mi habitación, y pude decirme que esto ya había terminado, finalmente, no quiero recordarlo porque duele.
¿A dónde me lleva el dolor? ¿Necesito irme, despedirme de este hotel, del, de su vida, y ser tan cobarde como para huir? ¿Hui de los anteriores fracasos? ¿Como vuelvo en el tiempo y arreglo todo lo que no estuvo bien?

Me miro en el espejo y no veo nada, solo una simple muestra del desastre que soy, de lo mala actriz que fui, y que soy, y que nunca me veré feliz, jamás. Los desastres son uno atrás del otro, sin cesar y el dolor me acompaña, a cada paso que doy, y no hace frio, hace calor, pero me estoy congelando. Necesito aire de libertad.

Me voy, me voy, no regreso, no voy a volver porque aquí las cosas no están bien, y huir no arregla las cosas pero por lo menos me las hace olvidar, diré adiós como antes y armare las varetas y me iré. En busca de otro destino, lugar, personas, y sentimientos. Desechare todo lo malo, y me iré con lo bueno.

¿Qué tiene de bueno irse cada vez que algo malo sucede? ¿Necesito irme de un lugar cada vez que no tengo escapatoria, o no se arreglar un problema? No, necesito tiempo, espacio para reparar mi mente , para saber a dónde ir, y con quien, porque siento que estoy perdida, y huir no arregla las cosas, sino que las deja como esta, y luego se forman otros errores, otros fracasos, otros problemas.

Estoy acomodando lo último que me queda de mi ropa, estoy buscando mi celular, y estoy marchándome…Cuando de repente s siento un golpe en la puerta, y si, adivino, es él, el único tan cobarde para irse cuando más lo necesitaba, cuando más lo amaba, cuando era mío, solo mío, y cuando me había dejado ser.

Abrí la puerta seriamente, y solo lo mire, con cara de vergüenza, con cara de decepciona, no encontré las palabras para decirle en la cara lo que pensaba, porque estoy tan agobiada de estas situaciones, siempre se van, me dejan sola, olvidada, tirada, se comportan como un niño sin su juguete, lloriqueando por los rincones, llorando por cosas en vano, haciéndose ver con cosas inútiles, mostrando que pueden con todo pero no pueden nada porque la verdad son tan débiles que los derrota hasta una mosca, y yo tengo la fuerza y el valor para seguir de pie a pesar de todos los tropiezos que tuve y que tendré, porque no soy de rendirme fácil, y tampoco de HUIR, de irme , porque si de algo me sirve esto: es una lección, un aprendizaje, que el amor no es bueno cuando no confías en la otra persona, y que no es amor si el otro no te ama, y te usa, te maltrata.

“Quiero hablar con vos”… ¿Hablar? ¿Después del acto imprudente que tuvo allá afuera?

“Quiero contarte como son las cosas, quiero que me escuches y mas allá de que no me creas voy a ser sincero con vos”… ¿Sincero? Eso déjalo para cuando te cases.

Lo deje hablar y entendí por primera vez las razones que tenia para irse, para no decir palabra cuando se fue, porque si bien me hirió, también tuvo sus razones, tuvo sus mil y un errores en irse, pero por lo menos tuvo el valor de venir y decírmelo.

“Tenía miedo, porque hace mucho que no conocía a nadie como vos, que me hiciera sentir como vos”  ¿A que jugamos? ¿A las escondidas? No tenemos cinco años, ya casi tiene veinte, no somos unos niños, y no voy a perder el tiempo con él.

“Ahora si te quieres ir, puedes… No voy a detenerte”  Nunca pedí permiso, ni autorización, pero me duele decirle que lo quiero, porque de verdad lo quiero, pero este amor así no funciona, no tiene sentido, y me voy porque debo hacerlo, no porque él quiera.

No hay comentarios: