lunes, 19 de diciembre de 2011

PARTE 3.


Me despedí de mi cuarto de hotel, de las botellas de alcohol, y emprendí mi viaje hacia otro destino desconocido.  Estoy más que contenta, porque voy a conocer todos los lugares que quiera, y voy a hacer allí lo que desee, sin complicaciones, sin explicar nada, y mucho menos… Sin depender de alguien.

¿A dónde iré? Quiero conocer otro hotel, otro bar, otra persona que me atienda todas las mañanas con el desayuno, quiero ver otros locales, quiero seguir dando todo de mi, y buscar , y encontrar las cosas que me gustan, porque voy a defender mis ideas y voy a ir en busca de lo que necsite para ser feliz.
Estoy  en la carretera como antes, viajando con la radio en el auto, sin preocuparme del horario de llegada, y sin dar la vuelta hacia atrás, estoy bien, estoy más que cómoda, pero aun no se a donde llegare.
Viaje alrededor de tres horas, a reloj. Son las cinco y media de la tarde, y encontré otro lugar donde hacer mi paradero, bueno, les cuento, este lugar es muchísimo más tecnológico que el anterior, y tiene esa onda de los ochenta que me encanta, lleno de colores, onda hippie, o como se diga, y está bien, porque estamos en verano, y eso me gusta. Entre por la puerta doble entrada, y fije mi mirada en toda la gente que estaba allí, eran unas decientas, trescientas personas sin contar, pero había tanto movimiento que mis bolsos no pasaban entre la gente y no encontré al encargado de las piezas. Me perdí, estaba tan confundida que no encontraba ni lugar para sentarme a esperar.
Entre caminar y caminar, me choque con una persona robusta, de un metro ochenta y cinco mas  o menos, con una espalda grande y ancha como una mesa, que debe haber pesado unos ochenta kilos, flaco y alto, como un luchador.
Se dio vuelta y al mirar en sus ojos, algo cambio. Algo hiso clic en toda la historia y sentí por primera vez una conexión empezando. Tenía ojos verdes como el pasto, pelo morocho como la noche, era un hombre soñado, no se dé donde había salido, pero me gustaba, o eso creía yo.
Me pregunto de donde venia, y a donde iba, pero mis respuestas fueron cortas, “Vengo de un pueblo chico, y no sé donde terminare”.  No tenía respuesta más clara que esa, y no puedo creer que me haya encontrado a terrible hombre a estas alturas.

Seguimos hablando hasta el mostrador, donde supuestamente tenía que atenderme el encargado del hotel, pero al descuido, y sin darme cuenta, el encargado era el gentil hombre que me acompañanaba, si, el hombre soñado era el encargado de todo el lugar, y sin lugar a dudas, era el hotel más popular de todos, era maravilloso. ME QUIERO QUEDAR DE POR VIDA.
Me dio la habitación 6, la con mejor vista, y con eso agrego:” Espero verte pronto”. Una sonrisa de asomo por mi rostro, no dudo que sea la experiencia de mi vida, ni tampoco que vaya a cometer otro error, pero este sujeto em agrada, me gusta, me llena de alegría, esta de mas decir que tiene todo lo que una chica desea, y mucho mas. Fui a mi habitación, y prometí quedarme hasta que pasara algo con el presunto muchacho, espero que no sea pronto así puedo conocer mas el lugar, o tal vez que sea rápido asi me puedo ir, para olvidarlo, o siquiera para dudar si paso o no. Estoy confusa, y no paro de pensar en el, ¿Qué pasara? Pues, no adivino el futuro, y tampoco sé que voy hacer esta noche, pero si de algo sirve, QUIERO QUEDARME.

Son las doce en punto, no hay nada que ver en la tele, no tengo películas, no tengo sueño, no tengo comida, y mucho menos ganas de salir al centro. Baje a comer algo al bar, que tanta gente tenia, ¿Este lugar esta asi todo el verano? No se imaginan la cantidad de jóvenes y adultos que hay en este lugar… No se imaginan lo esperanzada que estoy por encontrarlo y que salgamos.
Me senté en una silla de esas altas, y pedí un tequila. En este lugar solo dan bebidas alcohólicas, postres, y cafés por la mañana. No hay nada nutritivo, y solo sirve para embriagarse, no tiene sentido alguno. De repente sentí un frio por mi espalda, y de ahí, que mi remera estaba empapada… SI, ALELUYA!, Llego el joven que estaba tan ansiosa por ver, y ¿Saben qué?, no está borracho, solo que jodio una broma, esto me está empezando a gustar.
Se sentó a mi lado, y prendió un cigarrillo. Sonrió. Me miro fijamente. Dijo por primera vez su nombre, y resonó en mis oídos… Ezequiel.  Quede perpleja, y le dije mi nombre muy suavemente, desde entonces nos conocimos aun mas, y podríamos decir que fuimos amigos, amigos de verano. De esos que conoces, y a las dos semanas ya no ves, o ya no les hablas , esos amigos que están cuando la joda se viene, esos amigos los cuales no conoces del todo bien, y son completos desconocidos, tan solo están cuando los ves dando una vuelta, o en la playa, esos amigos que no tienen tu dirección, ni tu correo, ni tu numero, y después de las vacaciones no te llaman, no te buscan, no se acuerdan de ti, o de lo que hablaron, no saben de donde sos o a dónde vas, no te conocen, y mucho menos intentan hacerlo.

Esos amigos ya no  funcionan en la vida normal, no están en tu rutina, no son parte de un vos, no son parte de tu vida, ni mucho menos van a serlo, porque tienen sus propios problemas y tienen sus propias vidas, y no quieren estar en otra, ni conocer otra, ni agradarle a otra persona.
En fin, amigos y nada más, o eso creía yo hasta el momento… Seguimos charlando, seguimos tomando, pero no creo que esto vaya más allá de un hola, y un adiós. Creo que tendré que alejarme un poco para generar ese ámbito de misterio, que el tanto quiere descubrir. Eran las tres clavadas, y tenía un sueño infernal, creo que me retirare a mi cuarto y me dormiré. Dicho y hecho, no había nada mas por hacer, entonces me acompaño hasta mi habitación… Si, solos los dos.

No hay comentarios: