Posiblemente nunca leas estas palabras que salen desde lo más profundo de mis sentimientos, si exacto: ese pequeño baúl en el fondo de nuestro corazón que todos escondemos por miedo a que, si permitimos que otro ser llegue y tome la llave ya nunca más pódamos cerrarlo… y no poder ser dueños de la llave de nuestros sentimientos duele, duele mucho. Te escribo porque a veces las palabras se malentienden, no expresan con claridad su significado al salir como cohete de nuestros labios, además ¿Hay algo más lindo que leer palabras de amor? Yo necesito que por primera y última vez que me leas, no me escuches.
Tampoco te culpo por no poder ser feliz conmigo, sé que mi amor no es perfecto (si lo es sincero), menos te culpo por no saber lo que es amor. Nadie nace sabiendo. Pero mi amor, si te culpo por hacerme creer que me querías, usando palabras bonitas, miradas filosas, sonrisas que enamoran… amo tu sonrisa. También te culpo por reiterarme una y otra vez “me haces feliz”, ¿tenías las necesidades de engañarme así?, ¡y sobre todo te culpo por hacerme creer que sabias amar, que conocías el amor… y no! Tu manera de amar se parece más a un libro de Sherlock Holmes; con misterios, engaños, falsas pistas, cómplices, y un asesino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario