El tenerte de frente aprisiona todos mis sentidos, no oigo, no miro, no siento más, no quiero ver más que lo que tengo en frente, a ti. Estar junto a ti, me hace perder la noción de todo lo demás, es simplemente porque no necesito nada más, siento que estoy completa ahí, junto a ti. Siempre que entras en la periferia de mi capo visual, pierdo interés en todo lo demás, y a veces fuera de mi vista, pues cuando te pienso, puedo volar por horas.
El tener ese nivel de hipnotismo por ti, por tu mirada, tu voz, tus manos en mi espalda, logran que tampoco vea nada de lo que siempre hay entre nosotros, si es que aun hay un nosotros. No quiero darme cuenta de las personas que están de intermediaras, las que se interponen, las que contigo hacen historia, química, y miles de asignaturas. ¿Y yo? Tal vez ilusamente lo era, porque ahora, que por fin un rayo de luz me dejó darme cuenta de la oscuridad que me cegaba, me di cuenta que el ciego eres tú.
Me tienes en frente y no me ves, mis ojos se reflejan en los tuyos, y no te das cuenta que aquí estoy, incondicional, fiel, firme, enamorada. No me ves, no me sientes, no me quieres tener pero tampoco me quieres soltar, vaya juego el tuyo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario