domingo, 28 de junio de 2015

18 años con la cabeza de 50.

Así me siento, en un cuerpo de niña, con una mente de adulta, siempre pensando dos veces las cosas, siempre dudando de todo, y de todos, siempre viendo todas las chances que tengo, siempre pensando de mas. Como si todo tuviera otra cara, como si todo estuviera al revés. No puedo pensar como antes, no puedo ser como antes y no entiendo porque. Es como que la vida me demostró que las cosas se hacen bien o no se hacen, y entonces aprendí.  No creo que la vida haya sido tan dura al vicio, fue dura porque todo pasa por algo, todo pasa porque tiene que pasar y si tiene que pasar, las casualidades no existen en ningún lado. Como siempre, tengo la cabeza tan pensativa que todo lo hago lo reviso varias veces, como si todo estuviera mal, como si la conciencia no me dejara vivir. Y es tan asi, que me siento tan vieja, tan opacada, tan nada, al lado de un mundo veloz, simultaneo y espontaneo, que siento que no encajo en ninguna parte, es como si mi mundo el que era ayer, ya no existiera. Y es enconces que pienso en toda consecuencia posible, ya no es como antes, ya no puedo actuar porque si, me golpee bastante en la vida, cai bastante, dolio bastante, entonces tuve que aprender a quererme, a querer a los demas, y a respetar los tiempos. 

 

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